viernes, 15 de mayo de 2009

Al volante.

Cada vez tenemos es España más y más diversos radares. Todo al servicio del ciudadano... Así que me interesó mucho un post que leí en Perogrullo. Lo transcribo aquí:

El especialista en seguridad Bruce Schneier considera que su oficio es un estado de ánimo, una forma de pensar; darle la vuelta a cualquier sistema hasta encontrar el modo de subvertirlo, haciéndolo trabajar en contra o de manera completamente diferente a su diseño original. Un gran ejemplo lo están dando los adolescentes del condado de Montgomery, en Maryland, EE UU, que han encontrado una manera de hacer que los radares de tráfico trabajen para ellos. La práctica se denomina ‘pimping’, y consiste en fabricar un duplicado de la matrícula del coche de alguien aborrecido (un rival, un profesor), utilizando una impresora de color y los tipos de letra adecuados, disponibles en determinados sitios de Internet. Esta falsa matrícula se coloca sobre la auténtica (buscando un coche de igual modelo y color, si es posible), y acto seguido se atraviesa una zona conocida de radares a toda pastilla. Voilà: la multa por exceso de velocidad está automáticamente en camino… hacia la casa de la inocente víctima. Es una idea elegante que sin duda tendrá muchos seguidores. Y no sólo en Maryland, si continúa la proliferación de radares y cámaras destinadas a controlar la circulación… una simple sustitución de identificación y uno puede teledirigir las multas a quien desee. ¿No es dulce la venganza? Y respecto al sistema de radares de tráfico, habrá que reforzar sus defensas. Porque ciertamente, la seguridad es un estado de la mente.
Aquí el original: http://www.perogrullo.com/?p=408


Si bien es cierto que joden un montón, también tengo que reconocer que a más de uno le tenían que quitar el carnet de por vida, hasta los más profesionales la cagan, ni te digo los "amateur" del volante que van a 200 Km\h:


Videos tu.tv


Y para terminar esta semana como estoy hasta los cojones, como muchos, del trabajo, los estudios, la gente... Una gran canción-emblema del Reno Renaldo, hasta la polla:

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