viernes, 22 de enero de 2010

Triste.

Estos días que el mundo se conmueve con la tragedia de Haití, que no he reseñado por la habitual saturación informativa, han dado para muchas noticias y reportajes, buenos y malos. Pero hoy me he escandalizado con dos, la primera patética y la segunda avergonzante.

Leo en el Mundo un artículo que demuestra en que se ha convertido la profesión de Periodista. Obviamente ni yo soy uno, ni lo intento, por no decir que existen no pocos excelentes profesionales en España y otros países.
Pero la noticia es que los periodistas (en este caso se refleja la situación particular de los españoles) fueron desalojados del aeropuerto de Haití, que se había convertido en su base de operaciones, simplemente por motivos lógicos de seguridad y de necesidad de espacio. Y se necesito, por variar, la intervención de papa estado para buscarles hospedaje, víveres, refugio y todas las facilidades del mundo.
Pero como es posible que un periodista llegué a una zona sumida en el caos sin pensar que a lo mejor no tiene un Carrefour para comprar la cena, que se eche a llorar por estar rodeada de negros o pensar que el ejercito está ahí para proporcionarte todo lo que necesites para proporcionarte una conexión con sus compañeros que están calentitos en el plató.

Todo esto es una demostración de que la gente, además de bastante idiota, se hace ideas preconcebidas, generalmente porque son las aspiraciones que se plantean y la industria no sabe adaptar esto y seleccionar adecuadamente al personal.
Y es que las escuelas de periodismo están llenas de gente con ilusión por comunicar, pero hay que diferenciar entre la gente que entra con la única aspiración de ser la nueva Ana Rosa, Ángel Martín y cualquier otro de los ejemplos de personajes, incluidos los periodistas de campo que se envía para que se congelen en algún monte para que puedan decir con propiedad que en invierno nieva y hace frío; que sin faltar a ciertos valores periodísticos, su valor y labor está orientado al entretenimiento y no a la información. Y no mezclar con los que todavía pertenecen a la vieja casta que sueñan con trabajar en las noticias o realizar reportajes de campo en situaciones límite. Esa vieja raza de reporteros de guerra que sabían que un mal día y no volverían a casa, que su labor consistía en ir al sitio donde nadie quería ir y contar lo que pasaba, que podrían estar tirados en medio de unas montañas o un desierto y que solo la providencia diría si lo contaban o no.
Y es que Cristina Pedroche está muy bien y muy mona para salir en "Se lo que hicisteis" o para saludar a Cristiano Ronaldo y bromear con él. Pero a nadie le entraría en la cabeza que saliera corriendo en tacones informando desde Haití.
El artículo cuenta con el bonus de un artículo de Perez Reverte, muy recomendable para los que no lo tienen atravesado.
Artículo Original:
http://www.elmundo.es/america/2010/01/22/noticias/1264138528.html

La segunda noticia que me jodió fue un hecho poco conocido que nadie se había planteado, Haití en su extrema pobreza es un importante destino turístico, aunque en menor medida que su vecina República Dominicana, no pocos cruceros por el Caribe se detienen en esta parte de la isla a disfrutar de las playas y aguas de la isla La Española, en su parte más económica. El problema es que no han dejado de hacerlo estos días, siguen haciendo paradas en el Resort de Port Laberdee, donde guardias armados se encargan de que ningún negrito desfavorecido moleste a los estresados viajantes de los supercruceros.
Si bien todos estamos de acuerdo que los turistas son una importante y buena fuente de ingresos a países desfavorecidos, no nos referimos justo cuando la principal preocupación es buscar supervivientes.
Y es que ver la blanca estela de uno de estos gigantes del mar no es agradable de ver en medio de la desolación de Puerto Príncipe.
Noticia vista en Perogrullo.



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