sábado, 9 de enero de 2010

Una vida dura.

Hablando en estos coloquios donde no hay mayor experto que uno mismo, especialmente si no se tiene más conocimiento de la materia que los que se perciben desde la barrera. Discutía yo con unos colegas, todos solteros sin hijos, sobre la educación infantil y lo malcriados que resultaban los críos hoy en día, las nuevas generaciones siempre acabarán con todo lo establecido...
Tratando de verlo desde un punto de vista objetivo hay que recordar que de pequeños y adolescentes todos somos trastes y que una educación peor y más dura no significa bajo ningún concepto que sea más eficaz o útil.
Pero es un tanto alarmante que en nuestro peculiar país donde una parte acumula títulos universitarios y estudios como quien colecciona cromos de fútbol, otra parte vive es la generación ni-ni. España país de excesos y extremos que no conoce el control ni la moderación, se desestabiliza escorada por las situaciones que la sacuden, crisis, corrupción, delincuencia... Y la total impunidad que se respira.
Hace años gentes de "grandes miras" trataron de mejorar el rendimiento de los estudiantes, casos tan extremos como el caso de Norbert Wiener. Un genio martirizado desde su más tierna infancia hasta sus últimos días.

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... A los once años, Leo inscribió a su hijo en la Universidad de Tufts, donde se graduó en matemáticas a los 14 años. Después fue a la Universidad de Harvard, donde obtuvo un doctorado en lógica matemática a la edad de 18. Durante toda la infancia y adolescencia de Norbert, Leo repetía con énfasis que los éxitos de su hijo no se debían a que fuese un prodigio sino a las enseñanzas que él le había proporcionado. En cuanto a los fallos, Leo le cedía a Norbert todos los derechos.

A los 18 años, comenzó su brillante carrera en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y se liberó de las torturas de la niñez y adolescencia, aunque le esperarían otros tipos de control. Su familia le había amañado el matrimonio con Margaret Engemann, alumna de su padre, que desempeñó el papel de esposa protectora y celosa hasta límites insospechados. La nueva biografía desvela el maléfico papel que jugó esta mujer en la vida del genio. Sólo un ejemplo: Margaret había emigrado de Alemania a América a los 14 años y era una ferviente admiradora de Adolf Hitler. Norbert era judío, y además tenía amigos que sufrían la persecución nazi en la época. Margaret guardaba dos copias del libro de Hitler, Mein Kampf, en versión inglesa y alemana, en un sitio bien visible de su dormitorio.

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Un pequeño reportaje de su vida:
http://kindsein.com/es/7/infancias/214/

Si bien es cierto que forzar un poco el estudio a un niño y una educación más firme puede conseguir una mejora de su nivel y su comportamiento, debe hacerse siempre dentro de unos límites. Al fin y al cabo la cuestión es que en un futuro tenga unos valores morales, académicos y sociales pero sin olvidar nunca que es un niño y ese tiempo está para disfrutarlo.

Ese tiempo de diversión, alegría y trastadas nunca volverá, o quizás si, en un futuro muy, pero que muy lejano.
Más allá de las estimaciones de los avances médicos que prometen alargar la vida algunos años, yo siempre había creído que la inmortalidad, omitiendo algunos cuasi eternos árboles como las secuoyas, estaba limitado a las novelas de fantasía, ciencia ficción y los textos religiosos; los tres compartiendo sus puntos surrealistas.
Pero hace poco he descubierto que la inmortalidad es real y posible, aunque de una manera peculiar como no podía ser de otro modo y es que existe una especie animal que no tiene un ciclo vital finito y su única muerte se debe a causas externas como depredadores y condiciones climáticas.
http://es.wikipedia.org/wiki/Turritopsis_nutricula

Cuanto faltará para que cambiemos la frase "¿Qué hacemos la semana que viene?" por "¿El siglo que viene vamos de vacaciones a Suiza?".

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