miércoles, 17 de febrero de 2010

Otros que no aprenden.

Mientras que continua la encarnizada lucha entre los distribuidores de música, denominados a si mismos defensores de los autores o paladines de la luz, ahora observamos como los empresarios son una raza que tiende a no aprender de errores propios o ajenos, pues se suma a la lucha contra natura las grandes editoriales que ven como Internet y especialmente los ebook pueden arruinar su negocio.
Así que, con gran visión estratégica, han comenzado su camino sin retorno, la técnica de la negación. Si algo no te gusta, simplemente imagínate que no está ahí.
Con lo que mientras Amazon confirma que estas navidades pasadas los ereaders y por ende los ebook han sido su principal venta (la lógica manda, si el kindle se convierte en un claro icono de regalo la primera acción de los agraciados nuevos poseedores es buscar libros con los que comenzar a usarlo).

Y los usuarios españoles se han encontrado con la gran sorpresa. En España, y por extensión el mundo hispanoparlante, nadie quiere saber de libros electrónicos. Una gran mayoría de usuarios, tras asombrarse de que por mucho que estén dispuestos o quieran abonar una cantidad por la adquisición de un libro en nuestro idioma, nadie se los va a vender. Así pues solo queda, empujados por las propias editoriales, buscar las versiones gratuitas ya disponibles por la red.

Increíblemente las editoriales han comenzado un camino express en una ruta autodestructiva que no se había visto tan rotunda, ni cuando las discográficas seguían vendiendo los CD's a 30€ por 5 temas miserables del que malamente se salvaba el single principal con el que te bombardeaban en los 40 talibanes continuamente.

Y es que resulta incomprensible que alguien con un mínimo de capacidad cerebral piense que la venta de un producto como los ereaders en el que participan incluso algunas firmas editoriales, que deben estar asociados al subproducto con el que realmente tienen un valor más allá de un fashion pisapapeles, que son los libros en formato electrónico, va a esperar a que una empresas obsoletas y jurásicas sean capaces de adaptarse, o unos señores de corbata les ahuequen el cojín (esto es referido a los politicuchos, que por desgracia en nuestro país lo harán de todas formas) para iniciarse y asentarse en el mercado.
Los usuarios , fundamentalmente la mayoría de los que le obtendrá mayor partido del aparato, los más cercanos a la red, y especialmente los grandes consumidores de libros, que obtendrán una ventaja extraordinaria en la capacidad de organización y la virtual ilimitación de espacio con su uso, buscara el modo sencillo y natural de obtener lo que buscan, la descarga gratuita.
Y es este último grupo el que más debe tener en cuenta las grandes corporaciones, pues como indica Enrique Dans, no son los lectores ocasionales los que mantienen las editoriales sino los clientes premium, la sección de libros del Corte Inglés va a seguir existiendo igual que sucede con la sección de música, pero irá perdiendo relevancia y superficie, pues como esta última que debía una gran parte de sus ventas a los grandes compradores, melómanos, coleccionistas, pinchadiscos... Siempre habrá un pequeño porcentaje de ventas fieles para el comprador ocasional o el que busca un regalo puntual, pero el verdadero bocado se ha mudado a la red en masa, y esto comienza a suceder con algunos de estos fieles e importantes compradores de papel, como por ejemplo instituciones académicas y corporaciones, que por sistema precisan acaparar un gran número de publicaciones periódicas y el formato digital se muestra excelente para sostener una importante biblioteca en formato digital.

Como decía, otros que no aprenderán hasta que el agua les cubra el cogote y solo les quede llorar por aquello que han perdido irremediablemente.

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